ago 20

Hoy estaba leyendo las noticias y encontre un elocuente video que expresa de forma graciosa, que las palomas se pueden volver agresivas.

Y decidi escribir una entrada que tuviese a ese video. Buscando y buscando por la web, econtre el blog Saber y no querer.

En el mismo se habla de todo un poco y hace un tiempo realizo la entrada que les copio a continuacion, la cual tiene el video del que les hablaba. Espero que lo disfruten.

"Desde la infancia siempre tuve mucha curiosidad por el comportamiento animal, de cuyo estudio se encarga la Etología. El hecho de observar a un animal e intentar buscar una explicación coherente que justifique su comportamiento me resultaba muy estimulante.

Pero era especialmente el mundo de las aves por el que sentía una mayor atracción; la causa principal de esto fue sin duda que mi padre supo despertar en mí tal curiosidad a través de la transmisión de su amplio conocimiento animal. Mi padre siempre ha tenido un don para con los animales, su intuición para predecir el comportamiento de cualquier animal siempre me ha sorprendido desde pequeño. Podría contar mil anécdotas que manifiestan su mencionada habilidad que a más de uno le sorprenderían, y seguramente les costaría trabajo creérselo; pero yo las viví con él y no se me olvidarán jamás. Él es el Félix Rodriguez de la Fuente que me dejaba boquiabierto en "El Hombre y la Tierra".

Yendo al grano, la cuestión es que el otro día leyendo un documento que trataba sobre la agresividad animal se mencionaba a las palomas. Claro, la primera impresión que uno tiene es de sorpresa, porque en nuestra sociedad está muy infiltrado el significado simbólico de paz que tiene la paloma.

En tal documento se afirmaba que las palomas son agresivas mucho más de lo que se las presupone. A pesar de mi afición por las aves, las palomas nunca han sido de mi devoción, por lo que jamás me fijé en su conducta detenidamente; así que cualquier acto de agresividad que haya podido observar se me ha pasado por alto.

Pienso que la mayoría (sino todas) de las especies animales tienen que tener un componente de agresividad seguro, unas más que otras sin duda; Desde el colorido Herrerillo Común (uno de mis preferidos) hasta un Pulpo, pasando por un Tigre. Sería inocente pensar que las palomas, a pesar de su simbolismo, no la tuvieran también.

En el momento que se diera la oportunidad de poner "a prueba" la agresividad de las palomas lo iba a hacer para "verificarla" (para jugar más bien, porque no verifico ni pruebo nada con esto). Y ayer se dio el momento.

Ocioso mientras esperaba por el tren, me puse a comer pipas y, como no, al poco tiempo 5 palomas me empiezan a "atosigar" igual que lo hace mi perra cuando quiere comida, o similar a como lo hace un niño cuando quiere un "capricho alimenticio" (mamá quiero chocolate mamá quiero chocolate, mamáaaaaaa quiero chocolate, mamá quiero choooocooooolaaaaaaaaaateee), pero a su modo.

Cuando me quedaban 6 pipas se me ocurrió una manera de incitar a las palomas y que compitieran entre ellas para ver si se enfurecían unas con otras. 6 pipas para 5 palomas, tocan a una por cabeza y una sobra o la pueden dividir entre 5 y comer cada una la parte que le corresponde. A pesar de ser "palomas de la paz" va a ser que de altruismo equitativo nada.

Tenía varias posibilidades para enfurecerlas utilizando las pipas: tirar las 6 pipas a la vez y que se las arreglen como puedan, y que la más listilla, la más rápida o la que estuviera más cerca del lugar donde soltara las pipas comiera primero y más. Pero esto no daría tiempo a las palomas a estresarse seriamente y a enfurecerse, porque en unos pocos segundos se habrían comido las pipas y apenas habrían competido. Es como los caramelos que echan a los niños desde las cabalgatas de los Reyes Magos, si los tirasen una sola vez, sin que los niños supieran que se van a tirar solo y exclusivamente una vez, apenas se generaría expectación o competitividad por coger los caramelos, ni estrés alguno; pensarían que si no cogí esta vez lo haré la próxima, para la cual estaré mas atento e intentaré coger más, y si es necesario empujaré a alguno de los otros niños con tal de coger más. La incertidumbre de no saber cuando van a echar los caramelos la siguiente vez sin duda aumentará la tensión en el niño.

Entonces lo que hice fue echar a las palomas pipa a pipa cada cierto tiempo, y hacerlas competir, y que la expectación las pusiera de los nervios. La primera pipa se la di directamente a una de las palomas, simplemente porque estaba más cerca. La segunda pipa la tiré en un sitio donde todas tuvieran más o menos las mismas posibilidades para llegar. Aquí ya hubo competición, pero poca. Hice lo mismo con la tercera pipa, para la que ya hubo competición en toda regla, pero no agresividad. En la cuarta pipa hubo competición, y esta vez también agresividad por parte de la paloma que había comido la primera pipa y la segunda, es decir era la que más había comido hasta el momento. La paloma agredió a la que comió la tercera pipa. Lo más ruín de esta ocasión es que la cuarta pipa no la comió ni la agresora ni la agredida, sino otra de las que había. La agresora al ver que la agredida iba a quitarle de nuevo la pipa optó por impedirle que llegara a comerla, en un acto de "para mí no es pero para tí tampoco". La competición se convirtió en agresividad a través del egoísmo y la envidia. Vamos como la vida misma. Las siguientes dos pipas no fueron ni para la agresora ni para la agredida, sino para las restantes, pero no sé cual de ellas se la zampó, eso era ya irrelevante. Estaba centrado en que la paloma agresora ya no paró de ostigar a la agredida.

El ataque consistió en abalanzarse sobre el manto de la agredida picoteándole la nuca y la cabeza. El modo en como se cabreó la paloma me pareció similar al de los perros. Los pelos de la nuca se le pusieron un poco de punta, emitía una especie de gruñido de perro (que tendrá algún nombre técnico que desconozco) que aumentaba en intensidad cada vez que la agredida se acercaba al lugar donde seguramente cayera la siguiente pipa, y se inchaba considerablemente para hacer ver (para parecer más bien) lo fuerte y grande que era.

Varias conclusiones saqué de esta observación que acabo de resumir. Tres de ellas son: Primero, las palomas manifiestan agresividad, y mucha, y si no mirar el siguiente vídeo:


Segundo, como la envidia manifiesta en la paloma no le sirvió para nada, ni consiguió más pipas y encima se ofuscó. Además seguirá siendo coja (sí, era coja) de por vida por mucho que se empeñe en lo contrario, cosa que la otra paloma, además de hermosa y más joven, no era.

Tercero, existen palomas que creen que las demás actuarán igual que ellas lo harían en determinadas situaciones. Si ellas son unas rastreras, egoístas, envidiosas y se comportan de forma vil a menudo, tenderán a pensar que las demás palomas actuarán de un modo similar ante circunstancias semejantes. Lo que las predispondrá a estar siempre a la defensiva.

Mmmmmmmmmm, ni que estuviera hablando de personas en vez de palomas. "

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